Discernimiento

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Hoy tratamos sobre una cuestión cotidiana: el discernimiento. Tuvimos la bendición de tener a la Hna. Maria Theresia Hörnemann como expositora del tema. Mientras ella compartió con nosotras desde su amplia experiencia como coordinadora congregacional y ex formadora, también nos invitó a sacar provecho de nuestras propias experiencias y recursos.

El discernimiento está en el corazón mismo de nuestra espiritualidad. Ya en los escritos de San Arnoldo Janssen encontramos criterios útiles para un buen discernimiento, tales como: ¿Es necesario el proyecto para el reino de Dios? ¿Está disponible el personal (profesional) necesario y los recursos materiales? ¿Se ha hecho suficiente investigación, reflexión y especialmente oración para llegar a la decisión correcta?

El discernimiento es un aspecto esencial de nuestra identidad como Siervas del Espíritu Santo. El 10º Capítulo General en 1990 declara «ser guiadas por el Espíritu, discernir sus movimientos en el mundo de hoy» como uno de los cinco elementos esenciales que describen quiénes somos como SSpS. El XI Capítulo General apunta a la dimensión profética, al describirnos «como mujeres que saben vivir en un espíritu de discernimiento en la misión, para la misión». Desde el 14º Capítulo General, se ha prestado especial atención al aspecto comunitario del discernimiento.

Aunque a menudo hablamos de discernimiento frente a decisiones mayores, en realidad no es sólo un proceso o método oficial. Más bien, está destinado a ser una forma de vida. «Si falta eso, no somos SSpS», concluyó la Hna. Maria Theresia.

Maria Theresia nos invitó a dedicar algún tiempo a la reflexión personal sobre nuestras propias experiencias de discernimiento personal y comunitario. Se nos pidió recordar una experiencia positiva y una negativa de discernimiento, y nombrar algunos de los factores que contribuyeron a ella. Después de compartir estos puntos en nuestros grupos básicos, volvimos al plenario para compartirlos con todas. Como tan a menudo estos días, al recolectar la cosecha de nuestro compartir, encontramos muchos puntos en común, entre ellos algunos de centralidad particular. En cuanto a los aspectos que contribuyen a un discernimiento positivo, estos son: la oración, el acceso a la información necesaria, y la apertura hacia los demás y el proceso. Entre los aspectos negativos, los siguientes fueron mencionados con mayor frecuencia: miedo, falta de tiempo, una mentalidad ya fijada que no está abierta a reconsiderar y cambiar.

Por la tarde nos dividimos de nuevo en grupos básicos. A cada grupo se le asignó una etapa diferente de formación, desde la promoción vocacional hasta el «discernimiento como modo de vida», es decir, la formación permanente. En grupos discutimos sobre aspectos importantes a los que prestar atención y tomamos nota de nuestras próximas preguntas. Nuevamente de vuelta al plenario, comenzamos a presentar los resultados e inmediatamente nos pusimos en discusión sobre asuntos y preocupaciones diarias. El tiempo pasó volado y no logramos culminar todas las etapas. Sin embargo, esperamos continuar compartiendo algún tiempo en los próximos días.

A pesar de que no todas las preguntas pueden ser contestadas a plena satisfacción en estos días, aún así, estas mismas preguntas nos dan alguna dirección hacia dónde concentrarnos, como dijo la Hna. Maria Theresia. A pesar de nuestro nombre, Siervas del Espíritu Santo, quizás todavía no somos expertas en el discernimiento. Sin embargo, con la Hna. Maria Theresia, esperamos seguir creciendo en él, como parte esencial de  nuestra identidad como SSpS.

 

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