Nuestras Mejores Prácticas en la Formación

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¿Recuerdan una de nuestras expectativas en el seminario? Queríamos aprender de las experiencias de la otra. Y, de inmediato, en el primer día de trabajo, esta expectativa se puso en el centro de nuestra reunión. ¿Cuáles son nuestras «mejores prácticas»? ¿Y por qué son eficaces? Con estas preguntas, nos enviaron a ocho grupos continentales con cinco a siete miembros cada uno. Durante toda la sesión de la mañana se nos dio tiempo para compartir en estos grupos lo que funciona bien en nuestras provincias / regiones en los siguientes niveles de formación: animación vocacional, aspirantado, prenoviciado, noviciado, juniorado, probación, formación permanente y cuidado de las formadoras. El último nivel, «el cuidado de las formadoras», nos hizo sonreír. Sin embargo, la Hna. Rosario lo dejó claro con una metáfora: Cuando falta oxígeno en el avión, se nos pide que nos pongamos la máscara de oxígeno primero, antes de ayudar a los demás. De la misma manera, tenemos que cuidar de nosotras mismas en nuestro servicio, a fin de poder cuidar de las formandas.

Por la tarde, todos los grupos continentales compartieron un resumen de su discusión con el plenario. A pesar de que la formación tiene lugar en una variedad de entornos -en términos de cultura y número de formandas- había algunas prácticas que parecían estar funcionando bien en todo el mundo: Jornadas «Vengan  y Vean”,  talleres formativos con otras congregaciones, cooperación con la SVD, exposición a las realidades misioneras que exigen nuestra respuesta. Por otro lado, también existían prácticas propias de una provincia o país concreto. En la India, por ejemplo, las hermanas de las cuatro provincias han desarrollado su propio manual de formación además del manual de la congregación, a fin de adaptar las directrices a sus antecedentes específicos. Las hermanas del PANAM, para dar otro ejemplo, compartieron con nosotros sobre los encuentros vocacionales en sus propias instituciones, durante las cuales enseñan a los jóvenes sobre las diferentes vocaciones, como el matrimonio o la vida religiosa. Después de cada presentación había tiempo para hacer más preguntas.

Para concluir el día todavía nos encontramos en otro grupo, esta vez según la edad, para la llamada «hora del pastor». Vamos a tener estos grupos de tres a partir de ahora  cada tarde, como un tiempo de compartir ideas, aprendizajes, dudas o preguntas del proceso del día.

Finalmente nos reunimos con El Pastor para nuestra Eucaristía diaria, esta vez en lengua española, y presidida por uno de nuestros hermanos SVD. También trajo a otro sacerdote SVD, que tocó el sasando, un instrumento musical tradicional para nosotras. Suena bellamente y pacificador, especialmente después de un largo día de compartir y escuchar sobre temas que son tan importantes para nosotras.

Por lo tanto, hoy nos centramos en aprender de las prácticas que ya estamos haciendo. Mañana daremos un paso más y pensaremos en nuevas formas y temas que nos gustaría discutir más profundamente.

Hna. Michaela Leifgen, SSpS

 

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