En México, como en otros lugares, la mujer necesita recuperar su capacidad natural de dar vida y de concebirse a sí misma, ésta es la motivación principal en el taller que realizo con un grupo de mujeres en Oaxaca. Ellas están en constante búsqueda, el contexto social y familiar en el que se desenvuelven no les permite fácilmente desarrollarse. Ellas son reflejo de tantas otras mujeres que, de igual manera, luchan cada día por dar lo mejor de sí a otras y otros, descuidando o dejando a un lado su persona, su SER MUJER,

En las sesiones compartimos deseos, esperanzas, anhelos y también, las situaciones que han limitado su vida, pero sobre todo descubren juntas que el deseado cambio empieza con una decisión, lanzarse y volar libremente, tomando en sus manos su vida. Cuando la mujer se da a luz a sí misma, su dignidad como persona, su fuerza y poder interior, no vuelven a caer, desde ese momento se reafirman como mujeres amadas por Dios y ese amor, las hace resurgir como águilas majestuosas en pleno vuelo, las apremia a compartir su experiencia con las y los que las rodean.

En lo personal, el compartir con este pequeño grupo de mujeres (24 participantes), ha sido una de mis mejores experiencias, he percibido el deseo de superación, de conocerse a sí mismas, de ser mejores, mostrando gran disponibilidad y apertura para cada una de las dinámicas, no cabe duda el Señor muestra su rostro misericordioso en cada vida, en cada mujer y nos anima a ampliar el círculo de la comunión.

Hna. Esperanza Pilar Chagoya Mingüer SSpS, Región de México