La Hna. María Virginia Gette, de la Provincia de Argentina Norte, es una de las Delegadas del Capítulo General y se sintió inspirada a escribir un mensaje a los Compañeros de Misión sobre la experiencia del Capítulo General. Aquí ella también comparte su mensaje con usted.                        

“Auditorio es una sala de gran capacidad que congrega a muchas personas para eventos especiales…”

Solo había visto desde la pantalla de TV a grupos de personas congregadas en un gran auditorio para resolver problemas, decretar normas, suprimir artículos, cambiar la constitución etc. Y eran los partidos políticos; diputados y senadores donde por largas horas discutían y discutían hasta el amanecer… a veces buscando sus propios intereses.

Nosotras, las SSpS  venidas de los cinco continentes, representando a los 46 países en donde estamos, entramos a un inmenso auditorio el 12 de enero del 2022. Comienzo tímido, lugar desconocido, caras extrañas, idiomas diversos, colores variados… ¿qué estaba ocurriendo?

Poco a poco comenzó el movimiento, las miradas se volvieron cercanas y los idiomas fueron entendidos por el corazón, los acercamientos fueron mayores y nos dimos cuenta que nos unía una misma misión, buscábamos una visión común, veníamos a evaluar, consensuar, proyectarnos desde nuestra Espiritualidad Trinitaria y Carisma Misionero para seguir la misión de Jesús en un mundo cambiante, con grandes desafíos y realidades que nos sobrepasan. Como nunca nos sentimos vulnerables, cuestionadas en medio de la complejidad de la realidad actual.

Queremos seguir las huellas de San Arnoldo y la generación fundadora, pero somos conscientes que no podemos repetir las respuestas de 1889, estamos en el siglo XXI. Hoy nos animan su valentía, coraje, testimonio, sus esperanzas y sus sueños. Nuestra congregación  está floreciendo en Asia y África, lugar donde fueron enviadas las primeras misioneras, y hoy desde allí, regresan nuevas misioneras al mundo occidental, a las Américas…

No es “nuestra misión”, es la misión de Cristo, que  través del Espíritu sopla donde quiere y como quiere. Hoy, creemos que este no es un “Auditorio” es un Cenáculo, en donde se comienza cada día con una hora de oración entorno a la Palabra de Dios y culmina el día con la Eucaristía.

Así, todo cambia, porque ya no son mis proyectos, sino los proyectos, las búsquedas, los sueños, los desafíos, los interrogantes, los gozos y las esperanzas de las casi 3000 Siervas del Espíritu Santo que en los 46 países y los diferentes pueblos y culturas buscamos una respuesta a una misión común y a una nueva visión de la humanidad que nos ayude a vivir nuestro carisma misionero.

 

“Inmersas en la vida de la Trinidad, transformamos el mundo con compasión”