Roma, 24 de marzo de 2017 – El Obispo Erkolano Lodu Tombe de la Diócesis de Yei, Sudán del Sur, nos visitó en la Casa General, después de casi un año desde que nuestra Hermana Veronika Terézia Rácková fuera asesinada mientras conducía la ambulancia que llevaba al hospital una madre en trabajo de parto en  condición critica. Fue acompañado por los Padres Zecharia Angotowa y Alex Lodiong Sakov.

El Obispo compartió sobre la situación difícil en Yei causada por la guerra civil de largo plazo en Sudán del Sur. Todos los misioneros fueron obligados a irse, debido a que personas inocentes están siendo asesinadas indiscriminadamente por hombres armados. Las iglesias fueron cerradas, algunas incendiadas. No hay manera de salir de la ciudad excepto por avión.

El Obispo Erkolano compartió que la Navidad pasada, él no pudo componer un mensaje de  Navidad. Él dijo: «¿Cómo puedo escribir un mensaje diciendo que Dios es amor y Dios nos ama en medio del dolor, la tristeza y la muerte, todo a causa de una guerra civil sin sentido. Mientras me sentaba dentro de la casa podía oír de todas partes disparos y explosiones que mataron a miles y miles de personas”. La Hna. Eleonora lo animó a hablar en nombre del pueblo de Sudán del Sur.

Mientras hablaba de la Hna. Veronika, declaró varias veces que era una mártir. Aunque no se sabe por qué los soldados le dispararon, la gente, sin embargo, cree que ella derramó su sangre por ellos. El P. Zacarías dijo que la gente colocó una cruz en el lugar donde le dispararon; A menudo van allí a orar y a ofrecer flores. En mayo de este año, para celebrar la memoria de la Hna. Veronika, habrá una procesión a partir de este lugar que terminará en la iglesia con la Santa Misa.

La Hna. Maria Theresia aseguró al Obispo que nuestras hermanas que fueron obligadas a evacuar nuestro convento en Yei están dispuestas a regresar tan pronto como sea posible. Todos esperamos que los conflictos terminen finalmente para que podamos reanudar nuestra misión y servicio a la población de Sudán del Sur.

La visita terminó con una oración y bendición por parte del Obispo Erkolano.