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Comunión con los Marginados y Excluidos

2017 - Año de Comunión con los Marginados y Excluidos SSpS

Conscientes de que se trata, no tanto lo que somos y hacemos, sino del amor inclusivo de Dios por todos, queremos continuar la misión compasiva de Jesús.   Esto implica sensibilidad ante la realidad, discernimiento de los signos de los tiempos, valentía para arriesgarse por los más vulnerables y conversión constante. “Reconocemos que el egoísmo del corazón humano es la causa más profunda de todas las estructuras y sistemas injustos. En consecuencia, lucharemos contra el pecado, ante todo en nuestra propia vida y, en cualquier circunstancia, trabajaremos a favor de la justicia, la libertad y la paz“. (Constituciones 112)

Recordamos con gratitud las historias de nuestra generación fundadora. Apreciamos el modo en que ellos supieron cuidar de los demás con un corazón samaritano. El P. Arnoldo Janssen y las Madre María Helena y Josefa se esforzaron con coherencia y humildad por predicar con el ejemplo. Para ellos, el amor no era un concepto abstracto sino una acción concreta.  Convencidos de que sólo el amor puede crear puentes para unir a las personas de diferentes culturas, edad, condición social y creencias religiosas permitieron que el Espíritu transformara sus vidas. Ellos nos legaron su convicción y sueño, que el cielo nuevo y la tierra nueva comienzan aquí y ahora. Nos pusieron en movimiento para que busquemos constantemente modos compasivos de abrir los corazones humanos a la acción amorosa de Dios. La Madre Josefa decía: “Nuestra tarea es abrir todos los corazones al amor”. Por su parte, la motivación de Madre María de servir en las misiones en el extranjero estaba marcada por su profundo deseo de compartir su experiencia de Dios. Ella escribió: “Muchas veces sentí una compasión profunda, especialmente por los niños paganos abandonados; experimentaba un gran anhelo de estar allí y buscar a los niños abandonados en los pantanos, campos y bosques… “.  Tanto Madre María como Madre Josefa nos mostraron que la respuesta eficaz a las necesidades de los demás fluye de un corazón contemplativo. Como mujeres centradas en Dios fueron capaces de poner a los demás en el centro de sus preocupaciones y cuidado amoroso, y no a sí mismas.

Durante el 14º Capítulo General, sentimos de nuevo el llamado de Dios a salir de nuestras cajas, a abandonar nuestras zonas de confort, a profundizar la conciencia global y a ampliar el círculo de comunión  saliendo al encuentro de los demás, especialmente de los más necesitados. Ciertamente, las palabras de Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los pobres”, y “vayan y hagan lo mismo” encontraron eco en nuestra Dirección Congregacional: Hacia la comunión-ampliar el círculo.

A la luz de las Direcciones Congregacionales del 14° Capítulo General, durante este año 2017, queremos ampliar el círculo de la compasión, la justicia y el amor inclusivo de Dios fortaleciendo nuestra Comunión con los Marginados y Excluidos:

“Las necesidades de nuestro planeta son abrumadoras y en constante cambio. Nuestro carisma nos llama a servir a aquellos que más necesitan de la Buena Nueva del amor inclusivo de Dios. Sus historias se convierten en nuestras historias, y nuestra historia no puede contarse sin la de ellos…”

Como SSpS, estamos llamados a responder concretamente a las necesidades de nuestro mundo.  Para profundizar nuestro compromiso y comunión compartiremos algunas reflexiones mensuales y cada comunidad verá la mejor forma de utilizarlo y adaptarlo. Queremos también ampliar el círculo de gratitud por el llamado que Dios nos hace a participar en su misión liberadora. Es motivo de profunda alegría y gratitud reconocer que, como SSpS, contribuimos a crear una cultura de paz, de solidaridad y de compasión en los diferentes contextos socioculturales donde estamos.

Los temas escogidos fueron preparados por nuestras hermanas, colaboradores laicos en la misión y miembros de otras congregaciones. Les recomendamos que utilicen, en cuanto sea posible, el ciclo pastoral – ver, juzgar y actuar – como herramienta de reflexión y acción que ayuda a concretar respuestas a las cuestiones sociales para transformar la realidad.

¡Que nuestras respuestas a la vida sean una manifestación tangible y visible del amor misericordioso e inclusivo de Dios por la humanidad y la creación!

Tomamos el tiempo necesario para escuchar las historias de nuestras comunidades, apostolados, culturas, formación y liderazgo. En el proceso, el Espíritu nos fue mostrado quiénes somos, cómo comprendemos y continuamos la misión hoy y hacia donde necesitamos movernos. Estas historias, como hilos coloridos, nos ayudaron a ver con nuevos ojos cuánto nos ama y cuida nuestro Dios. Nos dimos cuenta de cómo, en muchas partes del mundo, nuestra dedicación y servicio contribuye a que muchas personas experimenten la compasión de Dios, especialmente quienes son más vulnerables en la sociedad.

También hemos reflexionado a la luz de Palabra sobre la realidad mundial actual. Dos textos del Evangelio de Lucas nos han interpelado fuertemente:- la proclamación de la Misión de Jesús y la parábola del buen Samaritano.

Sin duda, tenemos muchas historias para compartir. Si permitimos que las vidas y las historias de los excluidos y marginados toquen nuestras mentes, corazones, manos y pies podemos ser transformadas. Es bueno recordar los comienzos de nuestras provincias y regiones. ¿Cómo hemos empezado? ¿Quiénes eran los grupos de personas a quienes se enfocaba nuestro servido? ¿Quiénes fueron las hermanas pioneras, aquellas que, a pesar de sus limitaciones y dificultades, asumieron una posición profética y encarnaron nuestro carisma y espiritualidad?  Hubieron talvez, algunas que fueron malentendidas, perseguidas o tuvieron que arriesgar sus vidas por el bien de su compromiso con las personas que viven en pobreza?

Con corazón agradecido reconocemos hoy a aquellas hermanas que nos precedieron y sobre cuyos hombros seguimos en pie. Como comunidad intercultural en la misión somos un don unas para otras. Juntas estamos llamadas a crecer en nuestra capacidad de hacer que otros se sientan acogidos, aceptados y amados como son. ¿De qué manera estamos siendo buenas samaritanas hoy? ¿Qué respuestas concretas estamos dando a los necesitados? ¿Cómo hacemos para que la mesa de comunión de Jesús sea real y concreta?  En nuestra vida personal y apostolados ¿qué cambios podríamos hacer en nuestras actitudes, estrategias y enfoques para responder de manera más relevante a las necesidades de la gente?

Juntas, como congregación, nos preparamos para la celebración del Nacimiento de nuestro Salvador reflexionando sobre la Palabra de Dios y las historias de nuestras Hermanas en diferentes partes del mundo, uniéndonos en oración solidaria a los diferentes grupos de personas que sufren marginación y exclusión.