Nosotras, las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo, celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad con gran solemnidad como fiesta principal de nuestra Congregación. Conforme al deseo de nuestro Fundador, San Arnoldo Janssen, el misterio de Dios Uno y Trino compenetra nuestra vida espiritual y litúrgica. (Const. Artículo 404).

Nuestra vocación misionera obtiene su vitalidad desde la fe en la Santísima Trinidad que habita en nuestros corazones. Personal y comunitariamente glorificamos a Dios, Uno y Trino, y colaboramos para sea conocido, amado y glorificado. (Constituciones, Carisma y Espiritualidad página -18). Por lo tanto, nuestro lema es:  «Que Viva Dios Uno y Trino en nuestros corazones y en los corazones de todas las personas».