Lucas 4: 14-21

Jesús volvió a Galilea con el poder el Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción.
Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».

Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este
pasaje de la Escritura que acaban de oír».

 

Cada vez que proyectamos construir, ya no nos preguntamos; “¿tenemos el dinero? Solo preguntamos: ¿es necesario el edificio?” En las cosas que son necesarias, no tengas miedo de actuar. Reconocer y hacer la voluntad de Dios. No actúes cuando estes emocionado. Antes de decidir algo importante, primero duerma bien por la noche. No debemos hablar, ni actuar impulsivamente, porque incluso después de la debida consideración podemos cometer errores. Sin embargo, si hay una debida consideración, los errores seguramente serán deficientes. (AJ: Iluminar las Palabras… p. 38)

 

Reflexión Personal

 

1. ¿Qué sentimiento hay en tu corazón al comenzar este día?

2. ¿De qué manera quieres que el Espíritu Santo venga sobre ti hoy para que sea tu luz y tu fuerza?

3. ¿Qué gracia, deseas implorar en el día de hoy?