“La respiración de las Siervas del Espíritu Santo debe ser:

Veni Sancte Spiritus”

Beata Madre Josefa Stenmanns

El Día de Pentecostés, celebrado 50 días después de la Pascua, es también nuestra fiesta principal como Siervas del Espíritu Santo, ya que consagramos toda nuestra vida y servicio misionero al Dios Uno y Trino, y el Espíritu Santo es quién nos guía inspira y da la fuerza necesaria para llevar a cabo nuestra misión.

Consideramos que es una gracia especial que este año podremos celebrar en el mismo día la fiesta de Pentecostés y la fiesta de nuestra Beata Madre Josefa. Han pasado diez años de la beatificación de la Madre Josefa, por lo tanto es bueno recordar algunos de los aspectos importantes de su vida que han marcado nuestra Congregación.

La Madre Josefa tuvo una relación muy íntima con el Espíritu Santo. Su deseo más profundo como formadora, superiora y cofundadora de la nueva y creciente Congregación, era que todas las hermanas desarrollaran y cultivaran una relación íntima con el Espíritu Santo.

Hna. Veronika - Mártir de Sudán del Sur

El 20 de mayo de 2018, es también el segundo aniversario de la muerte de nuestra Hna. Veronika Racková. Aunque no sabemos por qué la dispararon, sí sabemos que su celo misionero, su vida y amor por Dios y su pueblo se recuerdan en Sudán del Sur, en Eslovaquia, su país natal, aquí en Roma y en muchas otras partes del mundo. Que ella interceda por nosotras y por nuestra misión común de hacer que la plenitud del amor de Dios sea conocida por todas las personas.

Deseamos y pedimos para que la Fiesta de Pentecostés 2018 traiga nueva alegría, esperanza y paz a sus corazones, a sus comunidades, Provincia/Regiones y países, como también a todos nuestros colaboradores laicos y familiares.

Adaptado de la Carta de Pentecostés de la Coordinadora General de las SSpS,
Hna. Maria Theresia Hörnemann SSpS

Respirando en el Espíritu Santo

La Madre Josefa tuvo una relación muy íntima con el Espíritu Santo. Su deseo más profundo como formadora, superiora y cofundadora de la nueva y creciente Congregación, era que todas las hermanas desarrollaran y cultivaran una relación íntima con el Espíritu Santo.

En el lenguaje del 14° Capítulo General, podríamos decir que ella quería que fuésemos «cómplices del Espíritu Santo»; ser Hermanas que respiran en el Espíritu Santo para ser guiadas y transformadas por este Espíritu de Vida y Amor.

En un mundo y tiempo en el que estamos «respirando» una abundancia de información, opiniones, mensajes e imágenes; podemos hacer la diferencia si «lo examinamos» a la luz del Espíritu, que es el Espíritu del Evangelio. Este Espíritu nos hace avanzar con alegría y esperanza, especialmente cuando enfrentamos muchas situaciones desgarradoras y desalentadoras.

Otro aspecto importante de la vida religiosa misionera de la Madre Josefa fue su simplicidad. Cada vez que la recordamos en nuestras oraciones, reuniones y asambleas, hablamos de la simplicidad, uno de los elementos esenciales de nuestra Congregación. Esto sigue siendo un desafío para nuestra vida personal y comunitaria, y en nuestro servicio en un determinado contexto cultural.

En el idioma alemán, simplicidad es lo opuesto de lo complicado y no solo se refiere a cosas materiales. Según los que vivieron con la Madre Josefa, ella era una persona con quien fácilmente podían acercarse. Esto era cierto no solo para las Hermanas, sino también para las postulantes y novicias, para los familiares de las hermanas y los visitantes.

Ella fue creativa al expresar su amor y aprecio por los demás y sus gestos eran fáciles de comprender. Según la investigación de Hna. Ortrud Stegmaier, «Los recuerdos, mucho más que las cartas y las crónicas, son testimonio de los vínculos cercanos que existían entre la Madre Josefa y cada una de las hermanas. Cada línea expresa un afecto mutuo cálido y sincero…» (de, «Pronto esta Mi corazón «, 1997). Queridas Hermanas, en profunda comunión con nuestra Co-fundadora Madre Josefa, e inspiradas por su ejemplo, celebremos este año con alegría la fiesta de Pentecostés.