Hoy, 29 de enero del 2020, la Iglesia y nosotras, las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo junto con la Sociedad del Verbo Divino y las Hermanas Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua, honramos y veneramos a San José Freinademetz como una importante figura religiosa y misionera para todos los tiempos.

San José Freinademetz nació en Oies, al Sur de Tirol, en Italia. Fue ordenado sacerdote diocesano en Brixen. Movido por una llamada al servicio misionero, José Freinademetz dejó sus hermosas montanas al Sur de Tirol para unirse a la Sociedad del Verbo Divino, en la Casa de Misión en Steyl, Holanda. Después de un corto tiempo de preparación, junto con el obispo Anzer, José fue enviado a China para llevar la Buena Noticia a la gente de allí.

José Freinademetz no es un gran santo con una vida extraordinaria, pero fue una persona bendecida que amaba estar siempre con la gente, con una presencia y estilo de vida sencillo. El llevó a Jesús a la gente haciéndolo su alimento espiritual. Cada vez que salía, llevaba consigo su vestimenta litúrgica, para poder celebrar la Santa Misa, la Eucaristía con ellos.

José Freinademetz no fue un mártir que derramó su sangre por la conversión de las personas a las que fue enviado, sino alguien que transformó su propio corazón y su persona con oraciones y lágrimas. Esto le permitió transformarse y llegar a ser como Jesús, «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros». José Freinademetz llegó’ o a ser un chino, no sólo con su nombre, «Fu Shen fu» (sacerdote afortunado) sino que culturalmente encarnó a un chino, tanto es así que dijo: «Quiero morir entre ellos y ser enterrado para descansar entre ellos».

Al celebrar la fiesta de San José Freinademetz, pidamos que, por la intercesión de San José Freinademetz, un gran misionero, que Jesús el misionero por excelencia, nos conceda la gracia de la conversión y su celo misionero.

Hna. Mikaelin Bupu, SSpS – Rome