«Una buena amiga mía me envió unas fotos de sus tulipanes. Al principio, apenas ves algo, pero entonces llega la vida brotando de la tierra, floreciendo con toda su belleza. Esta es la danza de la vida, y nosotras somos parte de ella. ¿Lo percibes? ¡Algo tiene que morir para que nazca lo nuevo! A veces necesitamos dejar ir para que las flores puedan nacer.»

La Hna. Miriam Altenhofen, Líder Congregacional de la Congregación de la Misión de las Siervas del Espíritu Santo, en su mensaje para la Pascua.

¡Queridas hermanas, queridos amigos!

A fines de enero, nuestro 15º Capítulo General me eligió como su Líder Congregacional y me dio un equipo maravilloso con quien trabajar. El 31 de marzo comenzamos oficialmente al ministerio de servir como su equipo. Poco después de este importante evento, viajamos … a Steyl en un minibús, a través del Tirol del Sur, luego a Alemania y finalmente a los Países Bajos.

En Steyl, bajo la guía de la Red de Espiritualidad de Arnold Janssen, seguimos los pasos de Arnoldo Janssen y de nuestras Madres María y Josefa. Reflexionamos y rezamos sobre su ejercicio de liderazgo en las etapas iniciales de nuestra congregación. Y bebimos de las fuentes de nuestra inspiración original como Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo.

Nosotras tenemos una herencia muy rica, la Santísima Trinidad es central para nosotras y para la comprensión de nuestra misión. En nuestras Direcciones Congregacionales hablamos de la danza de la Santísima Trinidad que nos invita a entrar en la dinámica del dar y recibir, en un intercambio amoroso, transformando así el mundo con … compasión.

De hecho, hay mucho que clama por transformación en nuestro mundo. Pienso especialmente en la terrible situación bélica entre Rusia y Ucrania. Nuestros hermanos y hermanas están sufriendo la destrucción de sus hogares y la muerte de sus seres queridos. No parece haber forma de salvar el abismo entre hermanos y hermanas. El odio crece y el espiral de violencia se profundiza cada vez más. ¿Dónde está la salida? Nuestras hermanas están allí en medio del pueblo, dan la bienvenida a los refugiados, les dan camas y comida, juegan con los niños, rezan con jóvenes y mayores, y así mantienen viva la llama de la esperanza. Habrá una vida después de la guerra. Dios no se ha olvidado de nosotros. Dios escucha nuestro clamor.

Eso es lo que nuestras hermanas creen y eso es lo que testimonian con sus propias vidas. Transforman la oscuridad y traen luz y consuelo donde hay oscuridad y desesperanza.  Apoyémoslas a ellas y a muchos otros que trabajan por la paz en estos tiempos difíciles con nuestras oraciones y cualquier ayuda que podamos ofrecer.

Muchas de nuestras comunidades, especialmente en Polonia, Eslovaquia, Rumania y otros países, ofrecen refugio en nuestras comunidades. En Roma también hemos acogido a siete mujeres ucranianas. La solidaridad dentro de Ucrania y más allá es grande. Profunda gratitud a todos los que están involucrados. Somos parte del poder transformador de la humanidad y el amor.

Estos días estamos celebrando el Misterio Pascual. Jesús pasó por la oscuridad. Experimentó la violencia y la muerte, una muerte terrible en la cruz. Y, sin embargo, Dios no lo dejó en la oscuridad de la tumba. La danza de la Trinidad continuó. El amor y la vida son más fuertes que la muerte.

Una buena amiga mía me envió unas fotos de sus tulipanes. Al principio, apenas ves algo, pero entonces llega la vida brotando de la tierra, floreciendo con toda su belleza. Esta es la danza de la vida, y nosotras somos parte de ella. ¿Lo percibes? ¡Algo tiene que morir para que nazca lo nuevo! A veces necesitamos dejar ir para que las flores puedan nacer.

 

¡Seamos conscientes de esta especie de danza de la Trinidad!

¡Les deseo a todos una Pascua muy bendecida y llena de gracia!

Suya, Hna. Miriam SSpS