Las Misioneras Siervas del Espíritu Santo de Estados Unidos también están presentes en tres países del Caribe: Antigua y Barbuda, Jamaica y San Cristóbal. La misión en San Cristóbal comenzó en 2006 con una pequeña comunidad en Molyneux. 

Las hermanas prestan servicios misioneros como visitas pastorales, planificación litúrgica, catequesis, pastoral juvenil, Educación Religiosa, tutoría de estudiantes en una escuela pública y aún mantienen el funcionamiento de una guardería. En este artículo, la Hna. Theresa Thanh Thao Nguyen comparte su experiencia personal como misionera.

 

Una de las frases célebres de Confucio decía: “Dondequiera que vayas, ve con todo tu corazón”. Uno podría encontrar el amor de Dios en cualquier lugar y en todas partes, pero me siento bendecida donde Dios me ha enviado. Cada vez que siento el viento golpear mi rostro, Él está allí, aliviando mi alma agobiada. Cada vez que llueve y con cada arco íris en el cielo, sé que Él está mirando y que obra milagros. ¡Nunca había visto tantos arco íris como en San Cristóbal!

Cada vez que veo y escucho la risa de un joven o un baile caribeño, veo la alegría que Él ha derramado sobre nosotros. Cada vez que disfruto de la compañía de un amigo cristiano, mi hermano o hermana en el Señor, siento el consuelo que Él nos brinda.

Cada vez que escucho sobre conflictos e injusticias en otros países, me siento triste, angustiada y enojada por lo que está pasando, pero recuerdo todas las bendiciones de Dios hacia mí. ¿Quién soy yo para que Él se preocupe por mí? Eso es amor, amigo.

Mis diez meses de misión han afectado mi vida de una manera mucho más positiva que cualquiera de mis otras experiencias. Mi misión ha transformado mi vida, mi capacidad para establecer y cumplir metas. He aprendido a ser líder (al menos creo que lo soy). Reconozco quién soy y qué potencial tengo en este mundo. Reconocer el potencial individual le sucede tanto al misionero como a aquellos a quienes enseña.

Todos los días viajó al centro de Basseterre a la Escuela Católica Inmaculada Concepción donde enseño Vida Cristiana a dos salas de Jardín de Infantes, dos Primeros Grados y tres Segundos Grados, con dos módulos de aproximadamente 45 minutos para cada grupo. El Espíritu Santo ha imbuido a mis alumnos de amor y gratitud, que ellos expresan con sus abrazos cada vez que entro a la escuela. Como en mis clases cuento con casi 150 alumnos, me lleno del Espíritu Santo y le pido la gracia de enseñar bien a mis alumnos y que me ayude a mantenerme de pie… ¡Guau, tantos niños me rodean! Mi objetivo es enseñar a los niños acerca de Cristo y ofrecerles la oportunidad de ser buenos cristianos. Ayudo a los niños a estar en comunión con Dios, con los amigos y con su familia.

Otras actividades en las que he participado:  los sábados, cuando tengo tiempo, unirme al Coro de la Catedral Inmaculada Concepción, que canta los sábados por la noche para la Misa dominical y en la Iglesia del Sagrado Corazón a veces participar con los jóvenes en eventos, como villancicos navideños, noche de cine, oración de Cuaresma y celebración de Pascua. El domingo primero de mayo acompañé un retiro para catequistas de las parroquias Sagrado Corazón y San José. El fin de semana del 27 al 29 de mayo me invitaron a asistir al Seminario de “Vida en el Espíritu” con jóvenes en Antigua. ¡La vida está llena de sorpresas! Presenta desafíos y cada desafío viene con un arco íris y luz para conquistarlo.

Cada sábado es el día de la comunidad, aprovechamos para limpiar nuestro convento y la iglesia de la Sagrada Familia en Molineux. Todos los domingos voy a la iglesia Sagrado Corazón en Punta Arena y participo en la misa con los feligreses. Después de Misa, preparo a cuatro niños para la Primera Comunión. Rezo y espero siempre las bendiciones de Dios para que los niños reciban el Sacramento de la Eucaristía antes de Navidad.

A veces también voy a misa en San José en Camino Viejo, que es celebrada por un sacerdote SVD. San Cristóbal tiene cuatro iglesias católicas: la Concatedral de la Inmaculada Concepción, Sagrada Familia en Molineux, Sagrado Corazón en Punta Arena y San José en Camino Viejo. La religión dominante de San Cristóbal es el cristianismo (principalmente metodista, anglicana, católica romana y morava), pero la libertad religiosa de los demás no se ve afectada negativamente, ya que solo el 6,7% de la población es católica romana. La población actual de San Cristóbal y Nieves es de 53.914 al domingo 29 de mayo de 2022, según las últimas estimaciones de las Naciones Unidas.

La misión me ha dado múltiples lecciones sobre cómo desarrollar la paciencia. Las cosas no siempre salen como me gusta como misionera. Pasar por momentos difíciles me enseña a tener paciencia y la capacidad de hacer frente a situaciones difíciles. Me ayuda a lograr un equilibrio entre mis responsabilidades profesionales y personales. Esta experiencia me ayuda a concentrarme en las cosas que son importantes para la eternidad, no solo en el momento. Mi familia y yo hemos sido inmensamente bendecidos por mi experiencia como misionera.

Aquí la gente tiene muy poco en términos de posesiones materiales, sin embargo, son felices y están contentos con sus circunstancias. Es un trabajo agotador por la conexión emocional que tengo con el trabajo que estoy haciendo y porque también hay mucha frustración. Es decepcionante observar a los feligreses en las diferentes parroquias que no están viviendo su fe. Pero cualquier desesperación que experimente se disipa cuando trabajo con los niños que tienen sed de la Buena Noticia del Señor y están llenos de alegría. Mi tiempo con los niños es muy gratificante y he crecido y aprendido mucho sobre personas de una cultura totalmente diferente, el mundo, la iglesia, el liderazgo, yo mismo y lo que realmente creo. A pesar de todos los desafíos, sigo brindando mi servicio misionero: esparcir la semilla y dejar que Dios se encargue del resto.

Hna. Theresa Thanh Thao Nguyen, SSpS