Mensaje de Pascua de Hna. Miriam Altenhofen SSpS – Consejera General

¡Queridas Hermanas, queridos Amigos!

La Piedra ha sido removida…

¿Se imaginan que llegan a una tumba donde quieren visitar a un amigo recién enterrado y descubren que esa tumba está abierta? La piedra frente a la cueva ha sido removida. La tumba está vacía. Algo parecido le sucedió a los primeros discípulos, hombres y mujeres por igual. Después de la terrible pérdida de su querido amigo Jesús, ahora el vacío de la tumba. Esto es como el agujero negro, absorbiendo todas las energías de la vida.

Para María Magdalena y los demás, esto debió haberse sentido como el fin del mundo. Ni siquiera quedó el cuerpo. Están devastados. María Magdalena pregunta: ¿A dónde lo han llevado? Con la cruz y la tumba vacía, parece que toda esperanza ha sido destruida. Sin embargo, esto no es así. La cruz se convierte en el símbolo de nuestra salvación y la tumba vacía llega a ser el símbolo de un nuevo comienzo radical. Cuando piensan, que esto es el final, esto es sólo el comienzo de algo nuevo.

Por semanas hemos estado en Italia en un «aislamiento» por el Coronavirus.

Mientras que para nosotros aquí en Italia, estamos viendo algo de luz al final del camino, en otros lugares de nuestro mundo lo peor está por venir. Nuestro corazón se dirige especialmente a tantas personas en campamentos y situaciones de guerra donde faltan las condiciones médicas e higiénicas básicas. Este año, en efecto, estamos celebrando la Semana Santa y la Pascua bajo circunstancias especiales del «Coronavirus». ¿Hacia dónde Dios nos está llamando en todo esto? ¿Cómo se transforma este sufrimiento en una nueva vida y una nueva perspectiva?

Con seguridad, no está en nuestro poder. Esto es gracia.

Nadie lo ha visto, y sin embargo lo creemos. que la nueva vida está por venir. María Magdalena y los apóstoles lo han experimentado y son testigos: Jesús ha resucitado, Dios lo resucitó de entre los muertos. ¡Aleluya! ¡Hay un poder más fuerte que todo mal, cualquier virus, violencia y muerte! Esto es el amor de Dios – y este amor se derrama también dentro de nuestros corazones a través del Espíritu Santo, como está escrito en Rom 5,5. A veces esto sucede incluso en el sufrimiento.

Jesús después de su Resurrección, está presente de una manera diferente y nos invita a abrir nuestros corazones y dejar que se llenen de alegría, fe, esperanza y amor. Para que también podamos salir y decir: ¡Él ha resucitado!

Los primeros cristianos expresaron esta experiencia a través de una tradición litúrgica: la Risa Pacual, «Risus paschalis». Hoy en día esta tradición está casi olvidada, sin embargo, esto sigue siendo muy significativa. La risa Pascual simboliza la victoria de la vida sobre la muerte, la luz sobre la oscuridad. Intentemos vivir esto durante este tiempo de Pascua. Porque: La Piedra ha sido removida… ¡y Dios tiene la última palabra! ¡Aleluya!

En nombre de nuestro equipo, les deseamos a todos una muy bendecida y alegre Pascua con muchas risas de Pascua.