Por primera vez, un grupo de religiosas participó en el Foro Económico Mundial (FEM), haciendo sentir su presencia a través de presentaciones sobre diversos temas, entrevistas y debates. La hermana Mary John, SSpS, estuvo entre ellas y nos comparte cómo fue esta experiencia.

 

El Foro Económico Mundial 2022 se celebró, como es habitual, en Davos (Suiza) del 22 al 26 de mayo de 2022. Davos está situado a 150 kilómetros al sureste de Zúrich. El tiempo de viaje en transporte público podía durar cerca de tres horas. El FEM 2022 era especial porque se celebraba después de un paréntesis de dos años, además porque se realizó en verano y no en invierno, como era habitual.

Esta reunión de eminentes empresarios y políticos tiene como objetivo la colaboración entre el sector privado y el público en los ámbitos del desarrollo social y económico.  Este año ha reunido a unos 2.000 líderes empresariales y expertos para debatir cómo pueden abordar los urgentes retos humanitarios y de seguridad a medida que avanzan en el progreso económico y medioambiental.  Cabe señalar que el Foro ha sido criticado en el pasado por su enfoque exclusivo, elitista y urbano del desarrollo, que supuestamente tenía poca repercusión en la vida cotidiana de los ciudadanos comunes.

Las 3 C sobresalieron en el Foro 2022: Covid-19, Conflicto en Ucrania y otros países y la Crisis Climática. A lo largo de las calles de Davos se instalaron oficinas y salas de exposición de diversas delegaciones, así como la visión, los objetivos y las estrategias de destacadas empresas comerciales. Los eventos se organizaron en carpas con acceso limitado a los titulares de las respectivas tarjetas de identificación.

Lo que hizo único al Foro Económico Mundial de 2022 fue que, por primera vez, tres religiosas asistieron y contribuyeron al Foro en los eventos especificados.  Se trata de la Hna. Pat Murray, IBVM, (la segunda de la foto) Secretaria Ejecutiva de la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales), la Hna. Ruth Mora (( primera a la izquierda), hermana salesiana que ha trabajado mucho tiempo en Etiopía y Sudán del Sur, y la hermana Mary John (la última en la foto), SSpS, Secretaria Ejecutiva Asociada de la UISG. Fueron invitadas a instancias del Fondo de Solidaridad Global y de Handshake, dos fundaciones donantes. Gracias a su determinación y esfuerzo, las Hermanas pudieron participar y contribuir en los debates y conversaciones del Foro. Las Hermanas asistieron a los programas organizados principalmente en las carpas del Objetivo 17.

Las Hermanas asistieron e hicieron sus presentaciones en los siguientes eventos:

– Avanzar en el liderazgo audaz: Elevando las voces desde los márgenes

– Creación de empleo en los márgenes. Refugiados, mercados y el poder de las asociaciones

– El poder de los consumidores en la acción climática

– Fundación de las Naciones Unidas y NU Mujeres: Amigos de la generación de la igualdad

Entrevistas con diversos representantes de los medios de comunicación, recepciones y conversaciones formales e informales en torno a la mesa impregnaron los días en Davos.

 

 

«El liderazgo audaz consiste en permanecer
con la gente en tiempos de crisis»

 

Las hermanas compartieron el escenario con directores ejecutivos de destacadas empresas y financieras, y aprovecharon la oportunidad para hablar de economías alternativas y del papel de la Iglesia en el desarrollo social y humano. Compartieron experiencias reales en el campo de liderazgo en las bases, en las misiones y con grupos vulnerables de hombres, mujeres y niños. Ilustraron su visión del liderazgo con ejemplos concretos de empoderamiento y restablecimiento de la dignidad humana y los derechos de los oprimidos, las mujeres y los niños.

«El valiente liderazgo», dijeron, «no siempre es la forma más visible o reconocible de liderazgo.  El liderazgo valiente es paciente, comienza con pequeños pasos y surge del encuentro directo con las realidades en las bases. El aspecto de la fe en nuestras vidas, la profesión de los votos religiosos y el compromiso con los pobres han sido factores motivadores en este tipo de liderazgo.  El liderazgo valiente consiste en permanecer junto a la gente en tiempos de crisis: ya sea Covid-19, situaciones de conflicto armado o cambio climático».

Citando ejemplos concretos de cuestiones fronterizas de India, Sudán del Sur, Ucrania e Italia, sostuvieron que el liderazgo valiente debe tener en cuenta las realidades rurales y los más desfavorecidos de nuestro mundo. Las conversaciones sobre el desarrollo no pueden permitirse el lujo de ignorar las situaciones de tráfico de seres humanos, migración, atención sanitaria y educación inadecuadas.  El verdadero progreso incluye a todos los sectores y estratos de la sociedad para que juntos avancemos hacia un futuro más justo y más humano para todos. Hablaron de la contribución vital de la Iglesia para el desarrollo humano integral a lo largo de los siglos.

El ambiente general en Davos era de buenos deseos, de búsqueda honesta, de disponibilidad de escucha, de aprender y de unir esfuerzos ante los retos que afectan a toda la humanidad. Hubo un sentimiento de que un modelo de desarrollo basado únicamente en el beneficio ya no es viable porque, tarde o temprano, el progreso repercute en el ser humano en su existencia real de carne y hueso.  Las estrategias tienen que cambiar, y la contribución de varios sectores, incluida la de las organizaciones religiosas, es vital para un futuro más sostenible. En este escenario, el FEM valoró mucho el papel y el impacto de la Iglesia Católica en general, y de las Hermanas en particular.

 

«Davos 2022 ha afirmado mi fe en la humanidad»

 

No nos equivoquemos, el Foro Económico Mundial tiene que ver con el mundo del dinero, con los negocios, los beneficios y la influencia.  Lo que es nuevo es la constatación de que un modelo de progreso que no tiene en cuenta el promedio del ser humano y sus necesidades no puede, a largo plazo, prosperar ni sobrevivir. Las empresas necesitan ganar dinero, pero es posible obtener beneficios sin destruir la tierra, es posible avanzar financieramente sin pisotear a los pobres y a los vulnerables.

La raza humana es muy interdependiente. Nadie puede prosperar durante mucho tiempo dependiendo únicamente de sus propios recursos. El trabajo en red, la asociación y la colaboración son los valores clave que hay que promover para crear un modelo de desarrollo que sea sostenible, inclusivo y vivencial. Es de esperar que esta constatación siga afectando a las políticas financieras y a la toma de decisiones de los futuros Foros Económicos Mundiales.

Mi propia experiencia en el Foro Económico Mundial – Davos 2022 ha afirmado mi fe en la humanidad, en la bondad del corazón humano y en el futuro compartido de la mutualidad.

Hna. Mary John, SSpS