2011 11 de marzo a las 2:46 PM: El gran reloj de la Escuela Primaria Ukedo se detiene. Japón es golpeado en su costa este por un terremoto enorme con una magnitud de 9.0. El daño es especialmente grave en las prefecturas de Fukushima, Miyagi e Iwate. El tsunami que siguió con olas de hasta 40 m dejó más de 19.000 personas muertas o desaparecidas, pero lo peor estaba por venir. El tsunami provocó el peor accidente nuclear desde Chernobyl. Una avería en el sistema de enfriamiento de la central nuclear de Fukushima Dai-Ichi N ° 1 condujo a la fundición de un nucleo produciendo explosiones. Otras dos plantas siguieron. Los materiales radiactivos entraron en el agua, el aire y el medio ambiente. Incluso hoy en día el material radiactivo sigue perdiéndose.

Las personas tuvieron que ser evacuadas. En primer lugar la evacuación fue hasta un radio de 2 km. El próximo día 10 km, luego 20 km. El 21 de abril, la zona de 20 kilometros fue declarada zona prohibida. Todas estas personas, más de 60.000, tenían que mudarse, muchas varias veces. En primer lugar se trasladaron a refugios y después a pequeños hogares temporales.  Comunidades naturales, las familias (abuelos, padres e hijos) se separaron por falta de espacio. Ahora, 5 años después, muchos siguen viviendo en pequeñas casas temporales debido a que el nivel de la radiación en su ciudad o en el hogar sigue siendo demasiado alto. Algunos saben que nunca podrán volver. Algunos fueron capaces de establecerse en otra parte, encontrar un nuevo trabajo y enviar a los niños a la escuela en el nuevo lugar. Otros con la esperanza de volver. Muchos – tanto como esperan poder regresar – tienen miedo de volver, especialmente cuando tienen niños pequeños.

Durante mi visita en la Provincia de Japón vi la zona de Fukushima. Hay una vasta área que todavía no se puede utilizar. Es demasiado peligroso vivir allí debido al alto nivel de radiación. Otras áreas están siendo descontaminadas. Eso significa lavar una casa desde cada una de las baldosas en el techo hasta los cimientos, limpiando cada baranda,  eliminando los primeros 5 cm de suelo y llenandolo de nuevo con suelo no contaminado. Jardín después de jardín, campo de arroz después de campos de arroz. Los trabajadores están ocupados. Muy a menudo parecen más bien sin protección. ¿Son conscientes de que están trabajando no sólo con el suelo pero con material que es peligroso para su salud? El suelo contaminado se pone en sacos negros. Usted ve las bolsas por  todos lados. Areas enormes, a veces rodeadas por paredes blancas para proteger las áreas. El gobierno dice, los sacos negros son seguros. Ellos no se ven como si pudieran mantener la radiación en su interior. El gobierno dice que se han puesto en ese lugar sólo de manera temporal. ¿Qué significa temporal? Y luego – ¿donde van a encontrar un lugar para todos esos sacos? Se trata de un patrimonio por años y años por venir.

A pesar del desastre en la planta nuckear del Dai-ichi de Fukushima el Gobierno japonés ha reactivado 48 reactores nucleares que fueron cerrados después del accidente con la promesa de cambiar la política y para parar todas las centrales nucleares hasta el 2030. La gente en esta zona ya no confía más en los políticos. Se sienten abandonados. Ellos quieren que los políticos vengan a ver el lugar y a escuchar sus historias. Pero están lejos de Tokio y Tokio necesita energía. El gobierno sigue dependiendo principalmente de la energía nuclear  que el país tiene previsto para el futuro. Las ganancias de las empresas de las plantas – por ejemplo la venta de ellos a la India – parece mucho más importante que la vida de los habitantes de la nación.

Esta es la historia de la señora Hirohata. Ella y su familia sobrevivieron al tsunami debido a que su salida de la casa se retrasó por el abuelo que  necesitaba llevar sus medicamentos y una manta especial. Todos sus vecinos, que huyeron inmediatamente después de la alarma de evacuación, fueron capturados por la ola del tsunami. Debido a que llegaron tarde, la familia de Hirohata pudo tomar otro camino y lograron asi sobrevivir. Ellos han perdido literalmente todo tambien. En donde su casa fue una vez, ya no queda nada más. El tsunami barrió todo por la borda. Las casas se veian como pequeños juguetes. La familia de la señora Hirohata es afortunada porque todos pudieron salvarse.

Otros no fueron tan afortunados. Perdieron a sus seres queridos. A veces  pudieron observar impotentes como sus seres queridos fueron llevados. Sólo podían observar con horror. Los Hirohatas se han mudado de un refugio temporal a otra  casa  siguiente – siempre sintiéndose desamparados. En julio, la prohibición de Odaka, la ciudad natal de la señora Hirohata fue levantada y se les permitio volver. Ella fue una de las primeras en regresar. Pero la ciudad sigue estando  desolada y ella se sentía muy sola. Por lo tanto, comenzó a plantar flores en la ciudad. Primero otros pensaron que ella estaba un poco loca, pero luego algunos se unieron a ella tratando de devolverle vida a su ciudad. Luego se abrió un lugar donde la gente puede venir, sólo para sentarse, hacer lo que quieran, para estar tranquilos o para hablar. Cuando nos encontramos con ella en ese lugar de reunión, un artista estaba sentado en una esquina con sus cuadros apoyados en la pared. Nos mostraron un video de un concierto que se organizaron sólo para unir a la gente.

Esta también la Sra Makokoro. Se escapó del tsunami en un coche. Su marido, un pescador, sobrevivió en su barco, porque él se movía hacia el mar abierto cuando notó el tsunami. El puerto era un infierno. Este movimiento hacia el océano en lugar de regresar al puerto salvó su vida. Incluso hoy en día tiene miedo a la muerte cuando recuerda el evento. La señora Makokoro se quedó con su familia en una vivienda temporal.

Muchas personas estaban tan tristes. Caminaban alrededor como si estuvieran muertos. Dicen: “¿Por qué estamos todavía vivos? Hubiera sido mejor también haber muerto por la ola.”Algunos se suicidaron. La señora Makakoro pensó que tenía que hacer algo para hacer frente a la tristeza y la soledad de las personas. Tanta era la desesperación. En un centro comunitario comenzó a crear un lugar de encuentro. Las personas son capaces de simplemente venir y tomar una taza de café o té, para charlar o para hacer algunas artesanías. Poco a poco la vida va a volver a los corazones de la gente, al menos para algunos, y de vez en cuando se puede ver una sonrisa en sus caras.

Hay un agricultor el Sr. Yoshizawa. Su granja fue golpeada por el terremoto que dejó una brecha de casi un metro a través de sus campos. Y, por supuesto,  la radiación… Todas sus vacas, más de 350, fueron contaminadas después del accidente de Fukushima. De acuerdo con los políticos el agricultor tenía que matar a todos los animales domésticos. Pero el no lo hizo. Él dice que va a cuidar de ellos hasta que mueran de muerte natural. Ellos están contaminados de todos modos y por lo tanto pueden alimentarse de la hierba y heno de los campos contaminados. Él guarda su rebaño como un signo de protesta en contra de la energía nuclear. En su pequeño cobertizo exhibe las fotos de sus vacas y otros Campesinos. Algunos murieron terribles muertes. El accidente tiene un efecto sobre los seres humanos y animales por igual. Este granjero quiere elevar su voz para dar a conocer los peligros de las centrales nucleares. “El mundo necesita saber lo que ha ocurrido aquí y lo que todavía está sucediendo.” Dice él. El “tiempo después” es tan malo como el accidente, los efectos a largo plazo pueden ser aún peor.

Nuestras hermanas trabajan en la base de Cáritas Haramachi. Esta base se estableció por primera vez por la diócesis Sendai como un centro de soporte y alivio 5 días después del desastre. La Iglesia Católica ofreció la vivienda en sus edificios, así como otros apoyos. Fue completamente respaldado por Caritas Japón. Pronto pidieron hermanas para quedarse y rezar con ellos. Y nosotras, SSpS establecimos una comunidad allí. Esta en estrecha colaboración con diferentes congregaciones religiosas y voluntarios. Todos ellos se han unido para reconstruir esta área y el cuidado de las heridas externas e internas a través de a escucha a las personas. Oran juntos, trabajan juntos, comparten juntos. Cada día a las 17:30 todas las hermanas y voluntarios en la base Haramachi se unen para compartir sus experiencias del día. Yo estaba profundamente afectada por esta comunidad, ya que es un signo de esperanza en una zona que todavía está desesperada. Es como una pequeña flor en un bloque de cemento, como un concierto o como un lugar de encuentro en una tierra desierta. Es un lugar para estar con la gente y para ofrecer todos sus sufrimientos y desesperación delante de nuestro Dios. Es una pequeña muestra de la esperanza de que la vida es más fuerte que la muerte.

Conducir con mis hermanas y amigos a través del área de Haramachi y Fukushima y escuchar las historias de los sobrevivientes tuvo un gran impacto en mí. Vastas áreas todavía están contaminadas, pueblos fantasmas, vacíos. Varios coches se mantienen en pie delante de las casas, como fueron dejados en el  2011, rodeadas de hierba alta, las casas dañadas por el terremoto. Eso es lo que se puede ver. El otro peligro no se puede ver, no se puede oler, y no se puede sentir. Y sin embargo, está ahí, muy real. Más profundo que las heridas externas es el interior de las personas que han sobrevivido. Ellos viven con una sensación de soledad, tristeza y abandono y están luchando para volver a la vida.

Una determinación interna en mí está creciendo después de haber experimentado las terribles consecuencias de los desastres naturales y causados por el hombre. Fukushima tiene que ser una señal fuerte para todos nosotros. Espero que podamos aprender de ella. “El mundo necesita saber….”, dijo el Sr.  Yoshizawa,… quiero trabajar por la paz y la justicia y un mundo donde todos puedan vivir de una manera adecuada. Esta tarea es tan grande que todas las personas de buena voluntad tendran que unir sus manos.

Japón lleva las heridas de Hiroshima y Nagasaki. Hemos visto el poder destructivo de la energía nuclear y la radiación en nuestro sistema vivo. Pero a veces parece que olvidamos tan rápido…. Chernobyl no ocurrió en los tiempos antiguos. Fukushima es de hace sólo 5 años. Todas las declaraciones que sostienen que “lo tenemos bajo control” o  que “estamos técnicamente tan avanzados que podemos tratar con él” se invierten por la realidad.

La ciudad de Minami Soma, que fue gravemente afectada por el accidente en la central nuclear de Fukushima Dai-Ichi, ha hecho un compromiso el día 25 de Marzo delº 2015: quieren promover el desarrollo de la ciudad independientemente del uso de la energía nuclear con el fin de que sus hijos tengan un futuro más seguro.

La Conferencia Episcopal Católica Japonesa en su carta del 11 de noviembre del año 2016 llama a todas las personas de nuestro hogar común “a ser solidarios con aquellos que han sufrido por la radiación nuclear, pidiendo el desarme nuclear total y una solución a todos los problemas que la energía atómica ha producido… trabajamos juntos como una sola familia humana, cada uno de nosotros haciendo todo lo posible para despertar  nuestra responsabilidad de proteger el medio ambiente”. De manera que también nuestros hijos y las generaciones futuras sean todavia capaces de vivir.

Este artículo es en honor a todos los que han  sufrido a causa del terremoto del 2011, el siguiente tsunami o los efectos del accidente en la central nucler de Fukushima Dai-Ichi, de todos los que están estableciendo pequeños signos de esperanza y de vida, especialmente la señora Hirohata, la señora y el señor Makokoro Yoshizawa, de las hermanas y voluntarios en la base Haramachi.

Hna. Miriam Altenhofen SSpS